Las pesadillas de Esteban Quiroz
Esteban Quiroz, en sus más recientes obras, recoge la herencia del horror cósmico de H.P. Lovecraft, pero la lleva a territorios propios, donde el miedo no se oculta en murmullos ni se refugia en aldeas apartadas. Aquí, lo indescriptible irrumpe a plena luz del día y no hay rincón del mundo que quede a salvo. La presencia de entidades que habitan nuestra dimensión, imposibles de comprender y absolutamente destructivas, nos sitúa en una condición de completa indefensión. No hay control posible: todo queda a su merced.
Cada sujeto lo experimenta de distinta manera.
A diferencia de Lovecraft, donde el horror se filtra como un rumor, un mito o una leyenda local, Quiroz construye un escenario en el que el desastre es visible, global y colectivo. No se trata de un mal contenido en un punto geográfico ni de una historia que solo algunos han escuchado: en sus relatos, la catástrofe se expande como una marea imparable que envuelve al mundo entero.
En el centro de esta devastación, una joven protagonista se convierte en testigo anticipado de lo inevitable.
Accede a ese otro mundo a través de sueños premonitorios, visiones que no son metáforas ni símbolos velados, sino anticipaciones exactas de lo que sucederá. Lo que sueña se materializa en la realidad, y con ello arriban enfermedades, paisajes desolados y fuerzas abominables que arrasan con todo. No existe refugio ni posibilidad de huir: la destrucción alcanza a todos.
En Tres Abominaciones, el segundo de estos libros, la premisa se intensifica. En su primera historia, los sobrevivientes no guardan silencio ni esconden lo vivido: lo muestran sin reservas. El horror no queda relegado a lo privado, sino que se convierte en un espectáculo involuntario ante los ojos de todos. Lo que parecía un suceso aislado pronto se multiplica, hasta envolver a la totalidad de la humanidad. La condena deja de ser un secreto para transformarse en experiencia común.
Más allá de las evidentes resonancias lovecraftianas, hay en estas obras un eco que remite a la psicología profunda. Las dimensiones oníricas, el carácter premonitorio de las visiones y su concreción en el mundo real invitan a pensar en el inconsciente colectivo descrito por Carl Jung. Quiroz parece materializar, en clave de horror, esos arquetipos primordiales que duermen en la psique humana y que, bajo determinadas condiciones, irrumpen como fuerzas imparables.
Con estos libros, Esteban Quiroz consigue que el horror cósmico deje de ser un susurro para convertirse en un derrumbe que todos vemos y sufrimos. Es un apocalipsis nacido en los sueños y consumado en las calles, un espejo distorsionado que nos devuelve las formas más oscuras de nuestro inconsciente. Un viaje sin refugio posible, donde la revelación final es que siempre hemos estado expuestos.